El fin del estilo de vida de los extranjeros viviendo fuera de sus países de origen y cómo afectará a la industria de viajes

A medida que los trabajos a nivel mundial disminuyen en el mundo, ¿qué necesitamos hacer como país para atraer a la nueva generación talentosos y que pueda trabajar a distancia en cualquier lugar del mundo que les plazca? ¿Y qué significa todo esto para la industria de los viajes?

Una de las víctimas de la globalización, la hiper conexión, los vuelos directos, el aumento de los niveles de nacionalismo —y una pandemia global— es sin duda la caída de extranjeros viviendo en otros países

No es solo su presencia sino el trabajo que realizan y un estilo de vida, gracias a grandes multinacionales como las financieras y aseguradoras que están en todo el mundo y que proveen a sus empleados extranjeros con beneficios y una vida más cómoda de lo normal.

Hace veinte años, si usted era un banquero con sede en Nueva York que se mudaba a Hong Kong por motivos de trabajo, se le pagaba su hermosa vivienda en una zona residencial de lujo, al igual que la escuela privada de sus hijos y la membresía exclusiva del club. En muchos sentidos, este tipo de extranjeros vivían en burbujas donde en su mayoría se relacionaban con los de su mismo tipo: el país en el que estaban viviendo era poco más que una ilusión.

También era un vestigio persistente de colonialismo, y todos los aires negativos de superioridad que eso implica. Muchos de los que vivían este estilo de vida siguieron una ruta similar a la que sus países habían tomado: los británicos a Hong Kong, los franceses al sudeste asiático, los Americanos y Canadienses a Latino América. Y, al igual que las caricaturas coloniales anteriores, la vida de expatriados era generalmente una burbuja diseñada para amortiguar las dificultades de vivir en otro país lejos de las comodidades de su hogar. Obviamente, el mundo ha cambiado mucho y muchos de esos países que alguna vez se consideraron como destinos de trabajo o aventura están mejor posicionados y son más sofisticados que el país de origen de un expatriado de los Británicos, Franceses, Americanos o Canadienses. Y, por supuesto, los expatriados tenían muchas más formas de contacto a la economía global de viajes, que presumiblemente ya no existirá.

Pero, a medida que la industria de viajes se tambalea por la re-alineación del mundo, también plantea la pregunta de ¿qué reemplazará esta tendencia de expatriados mudándose a otros países desde hace muchas décadas?

Con la aceleración del trabajo a distancia, podemos predecir lo que lugares como Barbados y Estonia están tratando de hacer: la meta es hacer que estos destinos sean agradables para el auge de los trabajadores que no necesitan poner un pie en una oficina y están intrigados con una mejor calidad de vida, costo de vida y una especie de reinicio de la vida en otro país extranjero. Las posibilidades de visa actuales no son muy fáciles para las personas en este momento, lo que los lleva a límites indignos para renovar la visa, u otros métodos menos fáciles. El auge del llamado nómada digital representa una valiosa oportunidad para que los países refuercen sus economías.

Pero la transición del antiguo estilo de vida de los expatriados a esta nueva frontera no será fácil: espere algunos obstáculos en el horizonte mientras el mundo se vuelve a alinear.

Una de las pistas de aterrizaje de expatriados más frecuentes, Singapur, se encuentra en medio de una especie de revuelta. Con una economía en desaceleración, los expatriados bien pagados se están siendo envidiados a medida que aumenta el desempleo entre los nacionales, porque hay bastante tensión. Bloomberg informa: “Las perspectivas laborales inciertas, los comentarios en línea y las condiciones más estrictas pueden hacer de Singapur un destino menos acogedor, justo cuando la ciudad-estado es la que más necesita la inversión extranjera. Y a medida que los lugares de trabajo reduzcan la contratación, podría limitar aún más las opciones para los expatriados que durante mucho tiempo han visto una temporada en Asia como una experiencia importante y lucrativa”.

Esto era bastante predecible a corto y medio plazo. A medida que las economías anteriormente “emergentes” surgen y mejoran, y los niveles de educación en todos los sectores (no solo financiero y empresarial) aumentan, hay menos necesidad de transportar talento del exterior. Además, la reducción sobre las ganancias de las multinacionales significa que algunos de estos paquetes excesivos para los ejecutivos se han reducido. Hong Kong no es exactamente Yemen ni un puesto diplomático en el que hay que pagar muy por encima del mercado para que alguien vaya. ¿Debería una empresa moderna pagar por un conductor y un empleado doméstico para alguien con un período de dos años en una ciudad asiática moderna?

Lo único que mantendrá el estilo de vida de expatriado (aunque tal vez con menos comodidades y menos conductores) es la necesidad de que los ejecutivos obtengan esta oportunidad es lanzar productos en nuevos lugares o comprender que el mercado se adapta a una clase de consumidor diferente. Es difícil pensar que marcas como Louis Vuitton, Moet y Henessy o L’Oreal no seguirán haciendo eso en 20 años en el futuro. Pero sus círculos sociales de otros expatriados reunidos en clubes exclusivos seguramente serán más pequeños. Lo cual es probablemente algo bueno.

Y a medida que el mundo se vuelve a alinear con nuevas formas de trabajo que no implican tomar el metro a las 6:00 am, existe una oportunidad para que los países inteligentes se reinventen de nuevo para atraer a la nueva fuerza laboral, cada vez más móvil, nueva llamada nómadas digitales. Es uno de los nuevos desafíos regulatorios del siglo XXI, no muy diferente de los tan necesarios debates sobre la economía que tendrá una importancia urgente por resolver y que requerirá mucha creatividad.

Fuente: https://skift-com.cdn.ampproject.org/c/s/skift.com/2020/08/31/the-end-of-the-expat-lifestyle-and-how-that-will-impact-the-travel-industry/amp/

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